21 nov. 2011

¡GOLPE DE ESTADO EN ESPAÑA!

Pues de otra forma no se puede calificar lo que ocurre en este país llamado España. ¿Cómo puede ser que un partido pueda gobernar con mayoría cuando sólo es apoyado por una quinta parte de la población? Sólo hay una explicación: ¡el Golpe de Estado!
¡Que dejen ya de reírse de todos! Y resulta particularmente vergonzoso el papel de lameculos de los medios de comunicación cacareando sin parar: ¡la mayoría apoya a Mariano! Parecería un chiste de Forges si tuviera maldita la gracia y Concha no se hubiera divorciado ya. Pero...¡ahí esta el coro triunfante de un inepto que sólo ha podido conseguir un 1% más de votos de los que obtuvo en las elecciones anteriores!

¡DEMOCRACIA REAL YA!


¡EL 80% DE LOS ESPAÑOLES NO APOYA AL PARTIDO POPULAR!





2 nov. 2011

¡ESPARTA, SIEMPRE!

Querían unos griegos sumisos y espartanos en el consumo, resignados a contribuir con sus riñones para que la faltriquera de los banqueros germanos, holandeses y franceses recuperara el brillo perdido. Los querían de rodillas postrados y alabando al FMI y sus acólitos, los políticos de latitudes europeas, pero lo que han logrado es que resurja el espíritu de Esparta y de Macedonia. 
Pretendían engañar al mundo con un juego de manos, hurtar la realidad con la colaboración siempre dispuesta de los medios de difusión, vendernos la "quita" del 50% como una exigencia política cuando la funesta realidad es que han sido los bancos endeudados quienes han impuesto a sus lacayos el peaje por el que intentan cobrar a Europa y los europeos el resultado de su manifiesta y desmedida avaricia: que tal brutalidad de intereses resulta imposible de recuperar en sus totalidad y se "conforman" con la mitad. Una mitad igualmente inflada.
Y ahora, lo que pretendían encauzar como preludio del inicio de la cosecha por el resto de los "cerdos del sur", prefacio de una vendimia con las mismas manos ensangrentadas y encallecidas de siempre para recoger el fruto dorado de la usura, se ha vuelto temblor de piernas y sudor frío sin gimnasio, manicuras echadas a perder entre dientes y risas congeladas en el rictus protocolario de siempre: ¡Grecia puede decir no! 

¡Que así sea!